Claves y Consejos para iniciar la ablactación en los bebés

La ablactación es el proceso en el cual se introducen de forma progresiva los alimentos a la dieta de los bebés. Ellos no necesitan  tener dientes para comer alimentos sólidos en trozos pequeñitos.

Desde los seis meses, pueden comer otros productos, además de leche sin problemas. La carne o el pollo cortados en tiras muy finitas, perpendiculares a la fibra, los podrán tomar con sus deditos y se  irán deshaciendo en la boca.

 Los alimentos blandos pueden masticarlos con sus encías: zanahoria o papas hervidas, lentejas, arroz con tomate, garbanzos, brócoli, pan, fideos o plátano. Las frutas más duras, como la manzana, conviene cortarlas en finas láminas que también se ablandarán cuando se las metan en la boca.

 No se trata de hacer sopa (a los bebés no les conviene llenarse únicamente con caldito), sino de darle la pasta, como si fueran macarrones. Ya que con líquidos, no podrá tomarla con los dedos, necesitará comer con una cuchara. Normalmente los bebés prefieren agarrar la cuchara y llevársela a la boca, pero al principio es mejor que se la den los papás y dejen que sea él quien la lleve a la boca para que poco a poco aprenda a comer solo.


Desde que edad es bueno cepillar los dientes de los niños

Son muchos los padres que se preguntan cuándo darle a los niños el primer cepillo de dientes, o desde cuando pueden usar la pasta dental.


Para resolver estas dudas la Asociación Dental Americana (ADA) tiene una serie de recomendaciones para los padres, indicando que comiencen con el cepillado dos veces al día con un poco de pasta desde que los dientes aparezcan.


Tener cuidado que los niños pequeños ingieran flúor cuando aún no saben escupir, una sustancia que -en exceso- puede causar fluorosis.


Sin embargo, la ADA considera que la prevención de las caries debe empezar desde las edades más tempranas, por lo que recomiendan usar pasta de dientes tan pronto como éstos aparezcan, aunque eso sí, en cantidades muy pequeñas (menos de un grano de arroz).


Para los niños más pequeños se recomienda que lo ideal es comenzar a limpiar la boca del niño con una gasa húmeda desde que nace, incrementando este proceso desde que aparece el primer diente.